PRF facial
Fibrina rica en plaquetas obtenida de tu propia sangre, sin anticoagulantes ni aditivos, para mejorar la calidad de la piel desde tus propios factores de crecimiento
¿En qué consiste?
El PRF es fibrina rica en plaquetas, y se obtiene de tu propia sangre. Todo ocurre en la misma sesión: se te hace una extracción como la de una analítica, se centrifuga en clínica y lo que sale de ahí es lo que se te infiltra. No se añade ningún producto externo.
La sangre se recoge en tubos específicos sin anticoagulantes ni aditivos y se centrifuga una sola vez, a velocidad baja. Al no impedir la coagulación, se forma de manera natural una malla de fibrina que atrapa dentro plaquetas, leucocitos y factores de crecimiento.
Esa malla es la clave. En lugar de soltar los factores de crecimiento de golpe, los libera poco a poco durante varios días en el tejido. El estímulo regenerativo es más largo y más sostenido, y con él la piel mejora en densidad, textura y aspecto general.
Según la zona se usa en forma líquida, para infiltrar en rostro, cuello o cuero cabelludo, o dejando que forme una consistencia más densa, útil en zonas como el surco de la ojera. Se decide durante la propia sesión.
Funciona especialmente bien como acompañante de las técnicas que renuevan la piel por abrasión o por energía: mientras aquellas retiran y estimulan desde la superficie, el PRF aporta el estímulo regenerativo desde dentro. Es frecuente asociarlo a nuestro tratamiento de renovación de la piel.
Es el tratamiento del hombre que no quiere meterse nada ajeno: el material eres tú, así que no hay producto sintético, ni relleno, ni riesgo de rechazo. Y como todo tratamiento médico, empieza por una valoración en la que se confirma si es lo que te conviene.
¿Qué se puede tratar y por qué se consulta?
El PRF trabaja regeneración y calidad de piel. No aporta soporte ni corrige estructura: si lo que falta es volumen o tensión, el tratamiento indicado es otro y lo verás claro en la valoración.
Qué se puede tratar
- check Calidad general de la piel del rostro
- check Textura irregular y poros dilatados
- check Piel fina del contorno de ojos
- check Coloración y aspecto de la ojera
- check Piel apagada y sin tono
- check Cicatrices leves de acné en fase de mejora
- check Cuello y escote con piel deteriorada
- check Cuero cabelludo como apoyo capilar
Motivos habituales de consulta
- check No quieres que te pongan ningún producto sintético
- check Has tenido reacciones o eres muy precavido con los inyectables
- check Buscas mejorar la piel, no cambiar la forma de la cara
- check Te preocupa el aspecto de la zona de debajo de los ojos
- check Quieres acompañar un tratamiento de cicatrices o textura
- check Prefieres un enfoque regenerativo y progresivo
¿Cómo es la sesión, paso a paso?
Valoración médica
Se revisa tu piel, tus antecedentes y tu medicación, y se comprueba que no haya contraindicaciones para una extracción.
Extracción de sangre
Se extraen unos pocos tubos del brazo, igual que en una analítica, en tubos específicos sin anticoagulante ni aditivos.
Centrifugado en clínica
Un único centrifugado a velocidad baja separa los componentes y permite que se forme la malla de fibrina con las plaquetas dentro.
Preparación del producto
Se recoge la fracción útil y se decide si se usa líquida, para infiltrar, o con una consistencia más densa según la zona.
Limpieza y anestesia tópica
Mientras se centrifuga, se limpia el rostro y se aplica crema anestésica. Se aprovecha ese tiempo de espera.
Infiltración en la zona
Con aguja muy fina o cánula, según el área. En periocular se trabaja con especial cuidado por lo fina que es la piel.
Plan de sesiones
Habitualmente 3 sesiones separadas por alrededor de un mes, y mantenimiento posterior espaciado.
Qué se busca conseguir
- check_circle Piel con mejor densidad y mejor textura
- check_circle Aspecto más descansado en la zona de la mirada
- check_circle Estímulo regenerativo sostenido durante días
- check_circle Material propio, sin producto externo
- check_circle Sin riesgo de alergia ni de rechazo al material
- check_circle Buena tolerancia en pieles finas y sensibles
- check_circle Compatible con otros tratamientos médicos
- check_circle Sin cirugía y sin baja laboral
Aquí no se añade nada: se le da a tu piel una razón para trabajar mejor.
Cuidados antes y después
Antes de la sesión
- check Acudir bien hidratado: facilita la extracción
- check No acudir en ayunas estrictas, desayuna con normalidad
- check Informar de tu medicación, en especial anticoagulantes o antiagregantes
- check Evitar alcohol y antiinflamatorios las 48 horas previas
- check Comunicar cualquier alteración de la coagulación o de la sangre
- check No acudir con infección activa ni herpes en la zona
Después de la sesión
- check Mantener unos minutos la presión en el punto de extracción del brazo
- check No maquillar ni aplicar cosmética activa hasta el día siguiente
- check Evitar ejercicio intenso las primeras 24-48 horas
- check Evitar sauna, calor intenso y piscina 48-72 horas
- check Protector solar diario y sin exposición solar directa
- check Aplicar frío si notas hinchazón, sin presionar la zona
Es normal que la cara quede enrojecida e hinchada las primeras 24-48 horas y que aparezcan hematomas, con más frecuencia si se ha trabajado el contorno de ojos. En el brazo puede quedar una pequeña marca o un morado en el punto de extracción. Son efectos esperables y pasajeros. Ante cualquier duda, contacta con nosotros.
Preguntas frecuentes
En la preparación y en cómo actúa. El PRP lleva anticoagulante y se centrifuga más rápido, así que queda líquido y suelta los factores de crecimiento de forma rápida. El PRF se prepara sin anticoagulante y con un centrifugado más lento: se forma una malla de fibrina que retiene plaquetas y leucocitos y los va liberando de manera gradual durante varios días. El estímulo es más lento y más prolongado.
Unos pocos tubos, como en una analítica de rutina. La cantidad depende de las zonas a tratar y se te indica en la valoración. No requiere preparación especial más allá de acudir hidratado.
La extracción es la de una analítica normal. La infiltración es molesta pero llevadera: se aplica crema anestésica y se usa aguja muy fina o cánula. La zona más sensible es el contorno de ojos.
El material es tu propia sangre, sin aditivos, así que no hay riesgo de reacción al producto ni de rechazo. Lo que sí existen son los efectos propios de cualquier inyección: hinchazón, enrojecimiento o hematomas.
No es inmediato. Los primeros cambios en luminosidad y textura se aprecian a las pocas semanas, y la mejoría se consolida al completar la tanda de sesiones. Es un tratamiento progresivo.
Lo habitual son 3 sesiones separadas por alrededor de un mes. Después se plantea mantenimiento espaciado, normalmente a los 6-12 meses, según cómo evolucione tu piel.
Mejora la calidad y el aspecto de la piel de la zona, y en ojeras con componente de piel fina puede ayudar bastante. Si la ojera es un hueco por falta de soporte, el PRF no lo va a rellenar. Se explica en la valoración para que sepas qué esperar.
Sí, y suele rendir bien combinado. Es habitual asociarlo a tratamientos de renovación de la piel o a inyectables de corrección, respetando los tiempos de cada uno. El plan se ordena en la valoración médica.
Regeneración con tu propia sangre
Valoramos tu piel y te explicamos si el PRF encaja en tu caso o si hay una opción mejor para ti.
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